Johannakattan’s Weblog


Heroínas por amor
Mayo 12, 2008, 3:46 am
Archivado en: REALIDADES, Uncategorized | Etiquetas: , , ,

Ser madre en Honduras es un rol diferente,  no es sólo dar a luz y estar en casa cuidando a los niños, ahora en la población de los que sobreviven, que es la mayoría, ser madre es llevar la batuta del hogar, hacer múltiples trabajos para comprar un poco de alimento y rentar un techo para sus hijos. Cada historia es diferente, pero todas incitadas por el amor más puro, el amor de madre.

 

Muchas madres, sobretodo solteras sobreviven con los ingresos adquiridos como operarias en las maquilas. Ana Luisa es una de las miles obreras, ella es tres veces madre y padre de familia, tiene 35 años de vida y mantiene a sus pequeños y a su mamá con 4mil lempiras mensuales, un salario que gana trabajando una jornada de 12 horas diarias.

 

Ana Luisa labora en uno de los parques industriales en uno de los departamentos más grandes. Inició a trabajar desde que tenía 15 años, actualmente se desempeña como operaria de maquila, comenzó cortando hilos y  luego aprendió los procesos para trabajar en las máquinas.

 

Gana al mes 4mil lempiras, pero depende del equipo de trabajo que le asignen y la tarea a desempeñar. Ana se lamenta de no haber aprendido más para poder ascender, ya que su supervisora es consciente de su rapidez, que es lo que se necesita para sacar el pedido a tiempo y bien elaborado el producto. Es capaz de acabar 15 docenas de mangas en 1 hora.

Se queja de que en ocasiones por culpa de algún compañero no han acabado a tiempo y su salario se ha visto afectado, también si estos son más lentos los dejan sin descanso…

 

Ella viaja todos los días hasta Choloma a una hora de esta ciudad, a la empresa Génesis Apparel, su jornada es de 12 horas diarias, descansando 30 minutos (en el mejor de los casos). El famoso 4 x4 es donde se trabaja 4 días y se descansa 4, puede variar su horario, hay dos turnos A y B y la fábrica permanece abierta las 24h. Cuenta con 15 días de vacaciones al año y 8 días en Semana Santa.

 

El año pasado la cambiaron de grupo a otro que cobra menos y trabaja igual, por que tuvo que pedir permiso pues Byron su hijo mayor tiene problemas psicológicos y tras un intento de suicidio decidió quedarse cuidándolo. Ella no acepta el cambio, no le parece justo pues trabaja y rinde más que sus compañeras, por eso le ha pedido a su supervisora volver a su antiguo puesto.

 

Ana sabe de los riesgo que corre frente a las prendas que viene todas impregnadas de tamo y por eso se protege con mascarilla, algunas compañeras no lo hacen y luego sufren problemas respiratorios, ella explica que es mejor aguantar el calor que enfermarse.

Trabaja en una planta de 5000 personas, donde hay un área de camisas, sudaderas, buzo-chandal y plaquetas. Insiste en que es necesario el trabajo en equipo pero recibiendo salario según las piezas que acabes.

 

AMOR SIN LÍMITES

 

Pese a cualquier circunstancia, pobreza, violencia, enfermedad, desesperación, etc, una madre lucha por salir adelante con sus hijos. No han recibido clases de maternidad pero son autenticas para ejercer ese papel.

 

Buscan la manera de reunir unos centavos para dar alimentos a sus hijos, esto sin importar sin son madres muy jóvenes o mayores. “Tengo 22 años y cuatro hijos”, comenta María, una joven que vende tortilla en la Rivera Hernández.

 

Ella no tiene documentos ni la manera de tramitarlos, su madre murió y no conoció a su padre. Hace dos años inició a elaborar tortillas. Lleva a sus dos hijo mayores a la escuela y se lleva a los otros con ella.

 

Cada caso es una historia, algunas son madres solteras, hijas de la misma historia. La falta de amor les lleva a la desesperación y junto a la escasez de dinero la situación se torna difícil de continuar. Muchas buscan ayuda, como el caso de las que manda a sus pequeños al Programa Paso a Paso en la Rivera Hernández, donde les brindan apoyo a los niños en el sentido educativo, moral y espiritual.

 

Un amor multiplicador también logré ver, tal es el caso de Romelia Arita, de 57 años, quien voluntariamente acude en las mañanas a dar clases preescolares, a través del Programa de la Iglesia Católica Madre Maestra. Su amor maternal no se limita a sus hijas, también le sobra para dar a niños de escasos recursos. Así como Romelia, hay muchas mujeres que sin cobrar un centavo se dedican a enseñar y dar afectos a los niños que acuden a los jardines infantiles.

 

Verdaderamente ser madre es una gran riqueza; ellas dan todo por sus hijos, su amor es ilimitado y si les toca luchar por el bienestar de sus pequeños, lo hacen, con valentía y seguridad, al mismo tiempo que brindan una acaricia a sus hijos.

 

 

 


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